jueves, 25 de agosto de 2011

Síndrome de Ovario Poliquístico: Abordaje actual


El Síndrome de ovario poliquistico es la causa más frecuente de infertilidad en mujeres con amenorrea y anovulación. La etiología todavía es discutida, pero se considera que hay una resistencia de la insulina que conlleva a saturar los receptores de estrógeno a nivel ovárico con el consiguiente incremento de los valores de LH/FSH, el hiperandrogenismo y la disfunción del eje hipotálamo – hipófisis – gónada que contribuirá a la anovulación con la consecuente infertilidad.

Para el diagnóstico se utilizan los criterios de la ESHRE (European Society of Human Reproduction and Embryology) y de la ASRM (American Society of Reproductive Medicine) en el Consenso de Thessaloniki, Grecia del 2007.

·         Anovulación o Disovulación
·         Características Clínicas y/o Bioquímicas de Hiperandrogenismo
·         > 12 Foliculos de < 9 mm, con un volumen ovárico > 10 ml. Sin ningún folículo dominante (No se incluye en el diagnóstico distribución de los folículos, ecogenicidad ni del volumen del estroma. Puede ser unilateral)

Observación: El uso de anticonceptivos orales por la paciente no permite aplicar los criterios diagnósticos, por lo que se recomendaría la suspensión de dicho fármaco y en el próximo ciclo evaluar nuevamente (laboratorio, Us y patrón menstrual)

Cuando la paciente cumple 2 de los 3 criterios anteriores se realiza el diagnóstico, previa exclusión de las siguientes patologías:

·         Hiperplasia Suprarrenal Congénita
·         Síndrome de Cushing
·         Tumores secretores de andrógenos
·         Patologías de Tiroides
·         Hipogonadismo hipogonadotropo
·         Hiperprolactinemia
·         Fallo ovárico precoz
·         Andrógenos exógenos
·         Síndrome de resistencia a la insulina

Para establecer el diagnóstico diferencial se realizan las siguientes evaluaciones:


Debe de enviarse además de la glucemia basal, BHC, pruebas de coagulación y perfil lipídico.

El manejo del ovario poliquístico se basa según el deseo de fecundidad de la paciente. De no desear embarazo, únicamente se plantea una pauta de tratamiento a base de anticonceptivos orales (a base de acetato de ciproterona), acompañado del ejercicio y la dieta.

El tratamiento de una paciente con deseos de gestación, se utilizará las siguientes pautas. Se recomienda un estudio básico de la pareja estéril (apartado 1) e iniciar los ciclos de estimulación seguidos de TRA (no se recomienda el uso de coitos programados ante el deseo de optimización del ciclo de estimulación se prefiere una Tecnica de Reproduccion Asistida p.ej inseminación artificial)

De lograr la gestación, por las complicaciones que conlleva a largo plazo el SOP (Diabetes Mellitus, Dislipidemia, Cardiopatía isquémica) debe de instarse a seguir con control metabólico con el médico tratante.



El citrato de clomifeno se inicia con dosis inicial de 50 mg al día, desde el día 2 -  5 por 5 días. Las mujeres obesas podrían necesitar mayor dosis. De no conseguir ovulación en tres ciclos de estimulación se podría plantear tratamiento farmacológico de 2da línea, Dosis máxima permitida de 150 mg/día. Para garantizar ovulación se acompaña de hCG. Los controles ultrasonograficos deben ser estrictos, puesto que según respuesta al fármaco, el ciclo de estimulación podría cancelarse (por no respuesta o por más de 3 folículos preovulatorios, o por datos clínicos de Síndrome de Hiperestimulación Ovárica).

De utilizar metformina la dosis terapéutica es de 1500 mg al día, para evitar la intolerancia al fármaco, se inicia con dosis fraccionada hasta llegar a dosis de tratamiento (normalmente en un periodo de 2 – 3 semanas)

De utilizar gonadotrofinas podría utilizarse de manera sola o combinada con antagonistas según la evolución del folículo dominante, se modificarse la dosis de la gonadotrofina se utiliza un régimen low – step up. La dosis de FSH inicial será de 35 unidades.

El drilling de ovario no se realiza de manera rutinaria, aunque podría tenerse un efecto beneficioso, pero no comprobado por métodos estadísticos

miércoles, 24 de agosto de 2011

El varicocele y su efecto sobre la fertilidad masculina


El varicocele, o dilatación anormal del plexo pampiniforme del testículo, ha sido asociado como factor importante en la esterilidad masculina debido a la alteración existente en los parámetros seminales observados en estos pacientes (1,2), y de hecho es la causa más común corregible  de los factores causantes de esterilidad (3). La asociación del varicocele con la esterilidad masculina existe desde hace siglos, pero fueron los primeros trabajos reportados por Tulloch hace 55 años, los que confirman esta relación (4).

La incidencia del varicocele tiene una incidencia del 4,4 al 22,6% en la población general, de 21 – 41% en hombres con infertilidad primaria y del 75 – 81% en hombres con infertilidad secundaria (5, 6)

Aunque la presencia de un varicocele no implica directamente la imposibilidad de un embarazo de forma natural se ha publicado numerosos estudios que demuestran que el varicocele es perjudicial para la fertilidad masculina a mediano y largo plazo y que su corrección quirúrgica puede ofrece mejores posibilidades de una gestación, ya sea espontánea o con técnicas de reproducción asistida.

A pesar de numerosos reportes de embarazos y de restauración del potencial fértil del varón, existen pocos estudios que tengan una metodología adecuada en su realización que garanticen confiabilidad de los resultados, ya que los pacientes son muy heterogéneos con grados de varicocele variables, presencia de infertilidad, edad de los pacientes y otros factores que pueden ser los causantes de la infertilidad y no el varicocele per se. Basados en la evidencia actual la Sociedad Americana de Urología y la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva publicaron guías que sugerían que la corrección de los varicoceles debe ofrecérsele a los pacientes con infertilidad masculina con varicoceles palpables y con uno o más parámetros seminales alterados (7, 8)

Diagnóstico

El varicocele puede ser diagnosticado de múltiples formas, siendo el examen físico y el ultrasonido escrotal los métodos más utilizados. Cuando se realiza el diagnóstico por el método clínico se utiliza la clasificación de Dubin que caracteriza a los pacientes en 3 grados:

Grado 1: Varicocele no visible y solamente palpable con maniobras de Valsalva
Grado 2: Varicocele palpable con maniobra de Valsalva
Grado 3: Varicocele visible con el paciente de pie

El término varicocele clínico se refiere a la visualización o a la palpación de un varicocele en la inspección física, como se trata de un método clínico hay cierto grado de variación entre observador, especialmente ligado a la experiencia del examinador.

Cuando se utiliza el diagnóstico ecográfico se tiene la ventaja de detectar los casos subclínicos, entendiéndose, como la presencia de venas dilatadas con diámetros > 3 mm con el concomitante flujo reverso con las maniobras de valsalva (9).

Causa

La etiología y la patofisiología del varicocele puede ser compleja y multifactorial. La evidencia indica que el fenómeno es edad-dependiente y que la incidencia en edad prepuberal es extremadamente rara y aumenta hasta el 15% en la edad de la adolescencia (4). El varicocele es observado tanto en hombres fértiles como infértiles, por lo que se ha asociado como un factor coadyuvante y no necesariamente un factor primario de esterilidad, se cree que factores genéticos y toxinas pueden asociarse como desencadenantes de la infertilidad (10).

La mayor parte de los varicoceles son en el lado izquierdo, posiblemente debido a la configuración anatómica del testículo y al disposición de la vena espermática interna con respecto a la vena renal, como resultado, la presión hidrostática del sistema venoso izquierdo es mayor, cosa que no ocurre con el lado derecho ya que la disposición vascular puede tener un efecto protector sobre el reflujo venoso. Otras causas del varicocele son las válvulas insuficientes o ausentes, presencia de variantes anatómicas de los vasos testiculares (11)

Consecuencias sobre la fertilidad

Estudios histológicos en biopsias testiculares en hombres con varicoceles indican una variedad de disfunciones. Se ha demostrado que éstos pacientes presentan una espermatogénesis reducida con secuestro de espermatozoides maduros, muerte de las células basales e incremento del volumen de las células de Leyding (12). Otros estudios han demostrado solamente síndrome de las células de Sertoli, secuestro espermatogénico, hipoespermatogénesis o normoespermatogénesis (13 – 15).

Independientemente de las disfunciones en la espermatogénesis, se ha sugerido que el varicocele al tener alterado el flujo testicular (mayor cantidad de sangre) aumenta la temperatura escrotal, el daño oxidativo y produce cambios en los niveles de andrógenos que llevaran a la infertilidad (16, 17), como podemos ver en la figura siguiente:



Hay otros factores que pudiesen explicar porque el varicocele en pacientes susceptibles producen esterilidad, tales como el sendentarismo (conductores, recepcionistas, oficinistas, etc.), las posiciones al dormir, la exposición a cambios constantes de temperatura (18). También se mencionan el incremento de los radicales libres en el testículo con el consecuente daño del DNA espermático y la producción de anticuerpos antiespermatozoides.

El resultado clínico final de cualquiera de estos mecanismos producen en términos prácticos una oligozoospermia (cantidad reducida de espermatozoides), teratozoospermia (mayor cantidad de espermatozoides con formas anómalas) y/o astenozoospermia (disminución en la motilidad de los espermatozoides). Se sabe que cualquiera de estas alteraciones produce en última instancia la disminución de la capacidad fértil del varón.

Tratamiento

El tratamiento por tanto va en función de repara el varicocele y devolverle al testículo la vascularización normal, pudiendo restaurar en un futuro los parámetros seminales previos al varicocele. Hay muchas técnicas quirúrgicas, pero previa a la realización de cualquiera de ellas es imprescindible tener un seminograma (espermiograma) inicial, y realizar uno de control post-tratamiento a los 3 meses del procedimiento. Con respecto al seminograma de control se ha sugerido el tiempo de 3 meses en base al conocimiento científico que la espermatogénesis en el humano dilata 120 días, por lo que un seminograma previo a este período no será lo suficientemente válido en términos de valorar la mejoría de los parámetros seminales.

Actualmente se ofrecen una variedad de tratamientos que van desde la cirugía abierta (con abordaje inguinal, subinguinal, retroperitoneal), técnicas laparoscópicas, microcirugía (inguinal o subinguinal) y técnicas radiológicas percutáneas (embolización o escleroterapia).

El tratamiento óptimo debería ser uno que lograra conservar la anatomía del testículo (junto a sus vasos linfáticos, arterias y vasos deferentes) y prevenir la recurrencia del varicocele.

Complicaciones

El hidrocele es la complicación más común luego de la reparación quirúrgica del varicocele y la incidencia varía según la técnica quirúrgica empleada (de 3% al 39%), otra complicación es la recurrencia del varicocele con una incidencia del 0 – 39% (19, 20)

Conclusiones

Revisando la amplia literatura científica, la reparación del varicocele es razonable cuando una pareja con infertilidad documentada incluye a un hombre con varicocele palpable con calidad seminal disminuida (oligo, terato o astenozoospermia) y la evaluación de la capacidad reproductiva de la mujer es considerada normal.

Se debe reparar un varicocele bilateral, independiente del grado del varicocele. La recurrencia del varicocele no excluye al paciente a una segunda reintervención.

Si bien es cierto, en la mayor parte de los pacientes se logran restaurar los parámetros seminales considerados como normales  y pudiese lograrse la gestación de manera espontánea, debe informarse a las parejas de que de no lograrlo, existen técnicas de reproducción asistida tales como la inseminación artificial y la Fertilización in vitro (FIV) que pueden llegar a la consecución del embarazo.


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Referencias

1. Russell JK. Varicocele in groups of fertile and subfertile males. Br Med J 1954;1:1231–3.
2. World Health Organization. The influence of varicocele on parameters of fertility in a large group of men presenting to infertility clinics. Fertil Steril 1992;57:1289–93.
3. Dubin L, Amelar RD. Etiologic factors in 1294 consecutive cases of male infertility. Fertil Steril 1971;22:469–74.
4. Tulloch WS. Varicocele in subfertility: results of treatment. Br Med J 1955;2:356–8
5. Saypol DC. Varicocele. J Androl 1981;2:61–71.
6. Gorelick JI, Goldstein M. Loss of fertility in men with varicocele. Fertil Steril 1993;59:613–6..
7. Jarow JP, Sharlip ID, Belker AM, Lipshultz LI, Sigman M, Thomas AJ, et al. Best practice policies for male infertility. J Urol 2002;167:2138–44.
8. Sharlip ID, Jarow JP, Belker AM, Lipshultz LI, Sigman M, Thomas AJ, et al. Best practice policies for male infertility. Fertil Steril 2002;77:873–82.
9. Lee J, Binsaleh S, Lo K, Jarvi K. Varicoceles: the diagnostic dilemma. J Androl 2008;29:143–6.
10. Marmar JL. The pathophysiology of varicoceles in the light of current molecular and genetic information. Hum Reprod Update 2001;7:461–72.
11. Braedel HU, Steffens J, Ziegler M, Polsky MS, Platt ML. A possible ontogenic etiology for idiopathic left varicocele. J Urol 1994;151:62–6.
12.  Abdelrahim F, Mostafa A, Hamdy A, Mabrouk M, el-Kholy M, Hassan O. Testicular morphology and function in varicocele patients: pre-operative and post-operative histopathology. Br J Urol 1993;72:643–7.
13. Kim ED, Leibman BB, Grinblat DM, Lipshultz LI. Varicocele repair improves semen parameters in azoospermic men with spermatogenic failure. J Urol 1999;162:737–40.
14. Etriby A, Girgis SM, Hefnawy H, Ibrahim AA. Testicular changes in subfertile males with varicocele. Fertil Steril 1967;18:666–71.
15. Dubin L, Hotchkiss RS. Testi  biopsy in subfertile men with varicocele. Fertil Steril 1969;20:51–7.
16. Naughton CK, Nangia AK, Agarwal A. Pathophysiology of varicoceles in male infertility. Hum Reprod Update 2001;7:473–81.
17. Jung A, Schuppe HC. Influence of genital heat stress on semen quality in humans. Andrologia 2007;39:203–15.
18. Zorgniotti AW, MacLeod J. Studies in temperature, human semen quality, and varicocele. Fertil Steril 1973;24:854–63.
19. Szabo R, Kessler R. Hydrocele following internal spermatic vein ligation: a retrospective study and review of the literature. J Urol 984;132:924–5.
20. Cayan S, Shavakhabov S, Kadio_glu A. Treatment of palpable varicocele in infertile men: a meta-analysis to define the best technique. JAndrol 2009;30:33–40.

lunes, 22 de agosto de 2011

El hirsutismo en la infertilidad


Introducción

El hirsutismo (crecimiento anormal del vello, en cuanto a su distribución y cantidad) es un desorden común, afectando hasta el 8% de las mujeres  (1), y es el resultante de muchas condiciones que no afectan la calidad de vida, como la anovulación crónica (ausencia de ovulación), pero en algunos casos (infrecuentes) puede deberse a patologías graves por lo que la correcta evaluación de estas pacientes es importante para diferenciarlos de patologías benignas y malignas.

Médicamente, se define como la presencia de vello terminal en zonas andrógenos – dependientes en el cuerpo de la mujer. Este desorden es signo de un aumento en la acción de andrógenos en el folículo piloso, y básicamente podría deberse a un exceso de los niveles circulantes (endógenos o exógenos) o bien, por un aumento de la sensibilidad de los folículos a la acción androgénica. Aunque el 60 – 80 % de las pacientes tienen la primera condición (exceso de andrógenos circulantes), el GRADO de hirsutismo no tiene una correlación directa con la concentración de éstos (2).

La mayor parte de las mujeres que buscan tratamiento lo hacen por razones estéticas, ya que el crecimiento anormal pudiese darse en el tórax anterior, cara (barba y bigotes), y espalda, por lo que muchas veces no acuden al Ginecólogo. No todo crecimiento anormal del vello es sinónimo de hirsutismo, por lo que es importante diferenciarle de la hipertricosis.

Hipertricosis es definido como un incremento difuso del vello corporal y que no es andrógeno dependiente. La hipertricosis puede ser congénita (Síndrome de Hurler, Trisomía 18 y Síndrome de Alcohol Fetal) o asociadas a hipotiroidismo, porfirias, epidermiolisis bulosa, anorexia nerviosa, malnutrición, dermatomiositis o algunas drogas (3).

¿Qué son los andrógenos y donde se producen?
Son hormonas sintetizadas por las gónadas (ovarios y testículos) y las glándulas suprarrenales a partir del colesterol circulante.
Los principales andrógenos son las testosterona, androstenediona, Dehidroepiandrosterona (DHEA) y su sulfato (DHEA – S). Los andrógenos no se producen de manera uniforme en los ovarios y las glándulas suprarrenales como se muestra a continuación:




Estos andrógenos circulan unidos a proteínas transportadoras específicas, como la globulina ligadora de andrógenos (SHBG) que se sintetiza en el hígado y tiene una gran afinidad. También circula unida a la albúmina y prealbúmina en forma más inestable y con menor afinidad. Se sabe que sólo la fracción libre tiene acceso al receptor, comportándose como la fracción biológicamente activa.

Causas de hirsutismo
Cuando se evalúa el hirsutismo, es importante recordar que éste es solamente un signo del hiperandrogenismo y que existen otros signos y síntomas asociados al exceso de andrógenos como podemos ver a continuación (4, 5).

Tabla 1. Signos y Síntomas asociados al exceso de andrógenos
Acné
Alopecia
Obesidad
Enfermedad Cardiovascular
Dislipidemia
Intolerancia a los carbohidratos / resistencia a la insulina
Hirsutismo
Hipertensión
Infertilidad
Disfunción Menstrual
Información de Speroff L Glass RH. Clinical gynecologic endocrinology and infertility. 6th ed Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins, 1999: 529 - 56

El incremento de éstos andrógenos puede ser familiar, idiopática o causado por el exceso de la secreción en el ovario (Tumores, Síndrome de ovario poliquístico), secreción en las glándulas suprarrenales (Hiperplasia Suprarrenal Congénita, Síndrome de Cushing, tumores) o farmacológico (siguiente tabla )

Tabla 2. Fármacos causantes de hirsutismo e hipertricosis (3)
Hirsutismo
Hipertricosis
Esteroides anabólicos
Danazol
Metroclopramida
Metildopa (Aldomet)
Fenotiazidas
Progestinas
Reserpina
Testosterona
Ciclosporina
Diazóxido
Hidrocortisona
Minoxidil
Penicilamina
Fenitoína
Estreptomicina
Información de Leung AK, Robson WL. Hirsutism. Int J Dermatol 1993; 32:773 - 7

En la siguiente tabla observamos un algoritmo que nos ayuda al diagnóstico diferencial de éstas patologías (5)


Tabla 3. Causas de hirsutismo, hallazgos de laboratorio y exámenes adicionales
Diagnóstico
Testosterona
17 – OHP
LH/FSH
Prolactina
DHEAS
Cortisol
Test Adicionales
Hiperplasia Suprarrenal Congénita
  ó   

  ó ↑
↔ ó ↓
Estimulación de ACTH puede ser necesario para el diagnóstico
Síndrome Ovario Poliquístico
↔ ó ↑
LH:
↔ ó ↑
FSH:
↔ ó ↓
↔ ó ↑
↔ ó ↑
Diagnóstico clínico y ecográfico, Considerar estudiar lípidos y glicemia
Tumor Ovárico
Ecografía y TAC para visualizar tumor
Tumor Adrenal
↔ ó ↑
Ecografía y TAC para visualizar tumor
Fármacos
Retirar medicación
Idiopática

Familiar

 17 – OHP = 17 α-hidroxiprogesterona; LH = Hormona luteinizante; FSH = Hormona Folículo Estimulante; DHEAS = Sulfato de dehidroepiandrosterona, ACTH = Hormona adrenocorticotropa; TAC = Tomografía Axial Computarizada; ↔ = Valor normal; ↓ = Valor disminuido;  ↑ = Valor aumentado
Información de Gilchrist VJ, Hecht BR. A practical approach to hirsutism. Am Fam Physician 1995;52:1837-46

El tratamiento es muy variado y dependerá del diagnóstico, pudiéndose utilizar anticonceptivos orales, antiandrógenos (espirinolactona, flutamida, finasteride), glucocorticoides (prednisona, dexametasona), análogos de la GnRH (leuprolide), agentes sensibilizadores de insulina (metformina), hasta cirugía y quimioterapia/radiación en los casos de tumores. Por supuesto, también hay una variedad de tratamientos “no médicos” que pueden tratar el síntoma pero no controlar la causa desencadenante, tales como la depilación láser, la depilación convencional, la electrólisis y al epilación.

En el caso de las pacientes infértiles, la mayor parte de las pacientes presentan hiperandrogenismo secundario al Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP) (6), por lo que el tratamiento va en función de tratar el síntoma y al mismo tiempo tratar la infertilidad; hay muchos protocolos de manejo para éstas pacientes, tales como inducción de la ovulación con citrato de clomifeno (sólo o combinado con metformina) y gonadotropinas (sólo o combinado con metformina). Otros protocolos sugieren la utilización de un anticonceptivo 1 ó 2 meses previos a la estimulación ovárica controlada y otros le agregan la utilización de dexametazona. Algunos médicos utilizan Espirinolactona de forma prolongada, en mi caso personal, no recomiendo esta terapia puesto que éste fármaco es clasificación D en el embarazo, por consiguiente contraindicado y si como especialista en reproducción busco el embarazo de la paciente en el menor tiempo posible, pues estaría “condenando” a una paciente a tomar el fármaco de 4 – 6 meses (tiempo necesario para lograr observar los efectos sobre el hirsutismo), con esto no pretendo decir que es un mal fármaco o que no deba recomendarse, pero creo que debe valorarse el deseo reproductivo (a corto y mediano plazo)  de la paciente. El mismo caso aplicaría a los análogos de la GnRH pues por tiempo prolongado producen una amenorrea farmacológica (indeseable en una paciente con deseo de embarazo).

El o los fármacos, deberían entonces, planificarse en conjunto con la paciente y su deseo reproductivo. Lamentablemente no se ha podido demostrar según los estudios y revisiones científicas que fármacos tienen un mejor efecto sobre el hirsutismo, pero el ginecólogo debe, en todo caso, proponer a la paciente las alternativas disponibles – y decidir en conjunto – la mejor terapia farmacológica o no farmacológica en cada situación clínica.

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Referencias

1.    1.      Knochenhauer ES, Key TJ, Kahsar-Miller M, Waggoner W, BootsLR, Azziz R. Prevalence of the polycystic ovary syndrome in unselected black and white women of the southeastern United States: a prospective study. J Clin Endocrinol Metab 1998;83:3078-82.
2.     Carmina E, Lobo RA. Peripheral androgen blockade versus glandular androgen uppression in the treatment of hirsutism. Obstet Gynecol 1991;78(5 Pt 1):845-9.
3.       Leung AK, Robson WL. Hirsutism. Int J Dermatol 1993;32:773-7.
4.    Speroff L, Glass RH, Kase NG, eds. Clinical gynecologic endocrinology and infertility. 6th ed. Baltimore: Lippincott Williams & Wilkins, 1999:529-56.
5.       Gilchrist VJ, Hecht BR. A practical approach to hirsutism. Am Fam Physician  995;52:1837-46.
6.    armina E, Rosato F, Janni A, Rizzo M, Longo RA. Extensive clinical experience: relative prevalence of different androgen excess disorders in 950 women referred because of clinical hyperandrogenism. J Clin Endocrinol Metab 2006;91:2–6.